lunes, 12 de octubre de 2009

Comunicado de la “Coordinadora por la Libertad de Expresión”

La Coordinadora por la Libertad de Expresión (CLE) quiere manifestar su más enérgico rechazo a la sentencia hecha publica el pasado jueves, 8 de octubre, por la Audiencia Provincial de Barcelona, en la que se condena a Juan Antonio Llopart, como máximo responsable de Ediciones Nueva República, así como a Óscar Panadero (dueño de la extinta librería Kalki), Ramón Bau y Carlos García, estos últimos por su pertenencia al "Círculo de Estudios Indoeuropeos".

Como personas independientes y defensores de la libertad de expresión para todos los ciudadanos -sean del amplio abanico ideológico existente en nuestra sociedad-, nuestro colectivo quiere denunciar el atropello absoluto a los derechos fundamentales que se ha cometido en nombre de la "libertad". Se ha vulnerado claramente un derecho recogido en el artículo 20 de la Constitución española de 1978. Siendo además, y según el texto constitucional, "uno de los derechos que dispone de más garantías jurídicas".

Una vez pisoteados nuestros derechos, tenemos la sensación de que no se persiguen delitos, se condenan ideas (¿Cuándo un juicio a los historiadores, editores y difusores de las obras de Mao, Marx o Lenin?). Dado que en este proceso no se ha perseguido a violentos, a maltratadores, o a terroristas. Se ha perseguido exclusivamente a simples libreros, escritores o editores. Admitimos que no es admisible, se mire por donde se mire, apoyar libros que tratan de cómo erradicar una raza concreta o que fomentan la violencia contra cualquier grupo étnico. Sin duda es execrable y así lo han afirmado rotundamente los cuatro procesados. Pero que bajo un pretexto de apología del genocidio y ataque contra las libertades individuales -delito completamente subjetivo y surrealista- se prohíban ideas, solamente ideas y opiniones -en muchos casos no compartidas por los propios editores y que recordemos que ellos únicamente reproducen lo que otros dejaron escrito tiempo atrás- es indicio de que algo marcha mal en nuestra sociedad. Se puede estar en contra de cierta clase de ideas, de cierta clase de libros, pero prohibir simplemente unas opiniones porque no nos parecen adecuadas es, como mínimo, discutible. ¿Dónde se encuentra el límite ente la libre expresión y la comisión de un delito? ¿Son las opiniones hechos? Afirmaba el historiador catalán Xavier Casals que “las ideas sólo pueden combatirse con ideas”, y no con la mera represión e ilegalidad (tanto física como intelectual).

Creemos que es necesaria una reflexión por parte de la sociedad. ¿Vivimos realmente en democracia? ¿Tenemos los ciudadanos realmente libertad de expresión? Esta condena anuncia tiempos difíciles para los pensamientos y las ideas libres.

Contra la persecución de las ideas,
Por la libertad de expresión.

C.L.E

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