lunes, 12 de octubre de 2009

Lo antisistema es ser del área patria,

Definitivamente.


Cuando uno dice nacer en España, se cree nacer rodeado de libertades, de derechos, seas partícipe de minorías o de mayorías, seas de aquí o seas de allí. Seas lo que seas estás aquí y, como pretendiendo ser la tierra de la libertad americana a la española, todo nos vale, todo se salvaguarda ¿todo?


Sí que es cierto, que si eres minoría aquí en España, eres la leche, más que si eres de mayorías, eso sí, cuando toca votar, el número sí que gana. Aquí hay que aceptar lo menos como lo más, ¡por cojones! Y no se hable más. Yo iba captando la idea hace mucho, pero lo que no había captado es que ahora mis lecturas me las iba a dictar la ley.

Podría yo pensar en practicar la anarquía, pero no habría expresión rebelde en ello, pues los libros sobre esa ideología no están prohibidos, y mira que los hay sobre técnicas eugenésicas (algo que me resulta repugnante venga de quien venga) o cómo hacer bombas y practicar la guerrilla. Esas lecturas no están prohibidas.

Podría volverme comunista, pero seguiría sin ser rebeldía, todos los libros de temática comunista son admitidos a lectura en esta democracia de libertad e igualdad, aunque en esos libros se promulgue el quemar iglesias, y con sus curas dentro, claro.

Podría volverme del PP que, aunque no tienen ideología, son legales, aunque roben al pueblo, aunque tengan militantes que luzcan varios gatos muertos como trofeo, aunque tengan pederastas condenados en sus filas. Obviamente no hay nada rebelde en el PP, ni la gaviota que lucen como símbolo, que huele a naftalinas y el polvo de haberla disecado hace lustros, me da bastante alergia.

Podría afiliarme al PSOE, abrazar el marxismo descafeinado que lucen, pero sería como irme a un PP, tienen la misma gentuza y encima con rencores de guerras (perdidas) pasadas, y a mí me gusta vivir y recordar a los muertos cuando toca, no como una espiritista que vive reviviéndolos aunque invente, pero si con ello cobra unas pelillas bien esta y si logra mayor poder y manipular mejor que mejor. En vez de rebeldía sería ponerme el bozal y comulgar del clero beato en la Internacional light.

¿Ser una marxista de libro? Pues miren no, no me gusta quien vive de enfrentar al prójimo, de perseguir o de eliminar lo que no le guste a fuerza de sangre y plomo, o los que dividen a su gente por el dinero que tienen.

Podría volverme cualquier cosa de las anteriormente dichas y ser admitida en el sistema, en esta sociedad, no habría rebeldía en ello, no iría contra un sistema que empieza a oler a callejón lleno de excrementos. Callejón sin salida, del que no puedes salir, porque el dóberman del sistema te ha cerrado la única salida. Aunque los haya que se crean lo más antisistema del mundo, son tan solo amigos de ese dóberman, comen del mismo cuenco que éste, e incluso le cenden su propio alimento, se ponen el bozal y se sacan ellos mismos de paseo, o a mear, si el otro lo manda.

Lo antisistema es ser del área patria, lo antisistema es ser patriota socialista. Leer libros de ese tipo es delito. ¿Qué no? Claro que así no se registra legalmente, ¡faltaría más!, muchos serian los que despertarían ante tal afirmación. No, esto es más sutil, la sutileza es perseguir al que vende o edita esos libros ¿si no amputaran del derecho constitucional de la defensa a la libertad de expresión, de tener una u otra idea, de profesar tal o cual religión, o pertenecer a una minoría…etc porque evitar el libro que lo represente? Claro que lo que se desea es la no lectura, claro que limitan el derecho constitucional al pensamiento libre, claro que quieren mermar una parte del pensamiento y del entendimiento de los ciudadanos, ¡claro que son los dictadores de la conciencia! Les falta autorizar un chip que nos integren nada más nacer con una programación de vida establecida para cada nuevo individuo nacido.

Si solo les daña un tipo de ideas, y este sistema es un estercolero ¿qué debo leer? ¿Qué es la verdadera rebeldía? ¿Dónde lucho de verdad contra lo que me oprime y asfixia?

Seguiré la máxima que siempre asiste a la juventud rebelde, aunque ya no esté en esa época de mi vida. Haré todo lo que me prohíban, porque solo en la búsqueda de lo prohibido halló avances la humanidad, de ahí que la tierra ya no sea plana, de ahí que se sepa que tener más o menos lunares no te hace bruja y se te tenga que quemar en hoguera pública por ello, de ahí que ahora la mujer tenga libertad y no sea el apéndice de nadie. Desde que el 1º historiador, Heródoto, lanzara el dardo agudo de su palabra escrita en pos de dar a conocer a los futuros los hechos pasados, esa siembra de consciencia del saber de dónde venimos para saber a dónde vamos, ese germen nacido de la democrática Grecia -de la cuna de la civilización- ese germen se ha envenenado, miles de nerones emergen desde los tribunales, queman libros como quemaron Roma, queman no a brujas, pero si al brujo que edita libros non gratos en sus bastardas mentes acaudillados por la casta política que son tan solo las putas del burdel en el que se ha constituido la democracia actual.

Arruinan al que se cree en la libertad de editar lo que le parece, ¿decimos a un frutero la fruta que debe vender?, en cuanto a libros hay que pedir listado correcto al amo que dosifica las libertades de todo el pueblo, si no quieres acabar en la cárcel.

Y es que yo no sufro el síndrome de Estocolmo ese, y me paso por ahí lo que me quieran decir esos mierdas de la toga, porque son eso, los mamporreros del bastardo que oprime al pueblo, unos vendidos y unos traidores a su gente, porque sus leyes sirven para amputar pensamientos, sentimientos y expresiones que si que están latiendo en el alma de su pueblo, ese al que deben defender ¡¡DEBEN!!! El deber ¿recuerdan? No el interés. Ellos son los genocidas, y son ellos los fascistas (con en el sentido demócrata actual) son ellos la dictadura y los mas caraduras que puedan pisar o sobrevolar la tierra.

En fin, que debemos tener libertad a la hora de escoger las lecturas que queramos hacer, que quien venda libros sea libre de vender el producto que desee, y el que edite igualmente, que ya el ciudadano tiene cabeza para decir si compra un libro u otro, que a mí no me vienen a limpiar mis estanterías para ponerme los libros que el sistema me quiera dar a leer. Que una cosa es crear y difundir ideas que sean violentas, y otra plasmar partes de la historia, cosas que gentes en determinado momento histórico dijeron, que eso es HISTORIA y querer borrar partes de la historia es -digan lo que digan- una conducta dictatorial y antidemocrática evidentemente la antítesis de la libertad.

Señores España es una dictadura, aplica la dictadura en el pensamiento y la lectura.

Yo me declaro rebelde. ¿Y tú?

Carmen M. Padial

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