domingo, 3 de enero de 2010

Nuestros PRESOS, Nuestra LUCHA. Llamada a la MILITANCIA

Carta recibida del grupo de apoyo a los presos.


Hace poco, cuatro de nuestros mejores militantes, fueron condenados a varios años de cárcel. Luchadores de intachable reputación, que van a pagar muy cara su nobleza de espíritu y su fidelidad absoluta a unos nobles ideales. La acusación se basa única y exclusivamente en delitos de expresión, opinión, difusión de ideas y pertenencia a asociaciones culturales o políticas.
Ninguno de ellos ha fomentado jamás el odio racial, ni ha hecho apología de ningún genocidio; es más, han condenado cualquier intención o conducta genocida acaecida en la historia, y han señalado sin miedo a todos aquellos que han pretendido hacer negocio con víctimas inocentes, o incluso las han inventado para lograr sus oscuros fines. Quienes les condenan se amparan sin embargo en estos tópicos multiusos de “apología del holocausto” e “incitación al odio racial”; porque no hay otra manera de condenar a quien se limita a expresar libre y pacíficamente sus ideas, a publicar libros que NO han sido prohibidos, que nada tienen que ver con exterminar a nadie, y a denunciar las injusticias que sufrimos y la decadencia de nuestro tiempo.
Ni siquiera todos ellos comparten un mismo credo político ni religioso, pero todos han sido señalados por la inquisición democrática como los “malvados nazis” o “los fascistas”, a los que hay que dar caza, sea como sea.
Varios de ellos son padres de familia, con niños pequeños. ¿Podéis imaginar lo que supone para un niño, el que un montón de policías de paisano, encapuchados y a punta de pistola le arranquen de sus sábanas en plena noche, entren en el dormitorio de matrimonio y se lleven a su padre esposado? Para más inri, imaginad además que el cabecilla de la policía, porta sobre su pecho una insignia comunista para mortificar aún más a nuestro camarada. Pero eso fue sólo el principio; han sufrido una terrible difamación en todos los medios de comunicación del sistema, han sido sometidos al mayor desprestigio social, a la peor de las humillaciones, condenados a pagar cuantiosas multas y a varios años de cárcel, además de las enormes pérdidas económicas que todo el proceso les ha acarreado. ¿Qué pasará con sus familias cuando ellos ingresen en prisión? ¿De qué van a vivir? Y el día que salgan, ¿quién les dará trabajo? ¿De qué comerán sus mujeres e hijos? …
¡Es indignante! ¡Debemos estar indignados! Sí, pero indignarse, no basta.
Van a sufrir lo insufrible por defender aquello que nosotros también decimos defender. Sería una hipocresía terrible por nuestra parte, limitarnos a decir: ¡es una injusticia!, y seguir con nuestras vidas como si nada hubiese pasado. Ninguno somos perfectos, todos hemos cometido errores, hemos descuidado la lucha en determinados momentos, o hemos centrado nuestras atenciones en cosas menos importantes; pero nunca es tarde para implicarnos más. La típica frase de: si yo sigo teniendo mis ideas, no sirve para nada.
El camino es duro, nadie dijo lo contrario. Sería mucho más cómodo dedicarnos única y exclusivamente a nuestras vidas, y a nuestros problemas particulares; y de hecho eso es lo que hace la mayoría de la gente. Pero ese no es nuestro estilo. Nosotros con criterio y pensamientos disidentes al pensamiento único actual, etc., tenemos claro por qué luchamos, sabemos que nuestra ideología está por encima de nuestras vidas, y nos entregamos a ella en cuerpo y alma. Siempre en la Historia ha tocado a unos pocos sacrificarse por el resto. Ese es nuestro papel en el mundo. Esa es nuestra lucha.
Hay miles de formas de luchar, y muchos frentes en los que hacerlo. De momento, en nuestro país hay bastantes asociaciones o partidos de nuestro ámbito para satisfacer la demanda ideológica de cada uno. Y todas ellas estarán encantadas de contar con la colaboración de nuevos simpatizantes. Cada uno según sus cualidades y actitudes, puede ayudar de una u otra manera. Pero todos podemos hacer algo.
Otras buenas formas de colaborar, además de los trabajos internos que se realicen para cada partido u asociación, pueden ser las siguientes:
Ayudas económicas: Esto no son sectas y nadie quiere sacarnos el dinero. Hasta el día de hoy no he oído hablar de un sólo caso de corrupción en este sentido, dentro de alguno de nuestros partidos o asociaciones. Somos pobres pero honrados. Evidentemente, no contamos con subvenciones estatales como los colectivos anti-fascistas y anti-racistas, y menos aún con la ayuda del capital privado. Es decir, que nadie nos da dinero, nos financiamos única y exclusivamente con la generosidad, la entrega y el sacrificio de nuestros militantes, colaboradores y simpatizantes. Cualquier donativo es bienvenido, por muy modesto que este sea. Además, no sólo las agrupaciones necesitan apoyo económico, también nuestros presos. Como ya he dicho anteriormente, la mayoría de ellos han perdido sus empleos, tienen que pagar terribles multas, sus familias se han quedado sin ingresos, y debido a los terribles procesos judiciales se encuentran, hablando claro, sin un duro. Ahora, lógicamente nuestra atención se centra en Ramón, Carlos y Óscar, pero no debemos por ello olvidar al resto de nuestros presos, como Gerd Honsik, Siegfried Verbeke, Sylvia Stolz, Ernst Zündel… (Al final del artículo se incluyen los datos de diversos presos políticos para escribirles o hacerles donaciones).
Comprad libros: Una de las causas de que estos cuatro luchadores tengan que ir a prisión, es la distribución de libros. Todos conocemos además otros procesos judiciales e intentos de arruine económico a libreros en España. Comprad siempre que podáis a Ediciones Ojeda, Ediciones Nueva República, a la Librería Europa… y también a los particulares que les ayudan a distribuir sus publicaciones. A veces los precios pueden parecer caros, pero tened en cuenta lo mucho que cuesta editarlos, las tiradas tan cortas que se hacen, la persecución que sufren y entenderéis el por qué de estos precios. Esto no es el Corte-Inglés. Tened en cuenta que no sólo adquiriréis un bien material, sino que estaréis colaborando para que estas librerías y editoriales sobrevivan, además de mejorar vuestra formación ideológica y ayudar a salvar un libro de la extinción.
Comprad material: Todos los grupos, asociaciones y partidos distribuyen material de diverso tipo; podemos encontrar ropa, objetos decorativos, revistas y publicaciones varias… Al igual que al comprar libros no sólo adquirimos el objeto en concreto, sino que estamos colaborando para que subsistan estas agrupaciones. En muchos casos, especialmente en el caso de las revistas y pequeñas publicaciones, incluso siendo altos los precios, no son rentables para quienes las editan, y pierden gustosamente dinero, si con ello logran transmitir su mensaje. Todo este material lleva además muchísimas horas de trabajo completamente voluntario tras de sí, que merece ser reconocido.
Escribid a nuestros presos: En una terrible situación de penuria, han de malvivir nuestros presos y perseguidos. Arruinados, calumniados, ¡malditos! Unas sencillas y sinceras palabras de ánimo y apoyo, pueden hacer mucho por ellos. El gasto es apenas nulo, y tampoco necesitamos mucho tiempo; sólo con un poquito de dedicación, podemos hacer mucho por aquellos que lo han entregado todo por nosotros, por nuestra causa. Recordadles que no están solos y ser muy moderados en vuestras palabras. (Siempre podéis buscar las direcciones de más presos de los que se añaden al final)
Acudid a los actos: Todas nuestras agrupaciones organizan sus propios actos. Se llevan a cabo conferencias, manifestaciones, homenajes, visitas culturales, etc., gracias al empeño y dedicación que nuestros compañeros ponen en sus cometidos. Acude siempre que puedas, aunque ello te suponga alguna dificultad. Si trabajas, en algunos casos puedes tratar de cambiar el turno; si tienes exámenes, es posible que tengas que dormir menos ese día; si estás cansado o levemente enfermo, valora tú mismo lo que tu conciencia te dicta; si tenías intención de quedar con algún amigo para tomar algo, trata de aplazarlo… Lo importante es que cuando dejemos de acudir a un acto, no necesitemos justificarnos ante nosotros mismos, porque ya habremos hecho lo imposible por asistir.
Para llevar a cabo nuestra lucha, sólo necesitamos una cosa: VOLUNTAD. Tenemos claras nuestras convicciones, sabemos por qué luchamos y que no nos rendiremos; esta vez no habrá capitulación sin condiciones. Seremos perseguidos, pero no nos importa, porque éste será el mejor reconocimiento de nuestro esfuerzo. Si tenemos que quitarnos tiempo de sueño, de ocio y de disfrute, lo haremos gustosos. Si tenemos que renunciar a parte de nuestros pequeños salarios para colaborar, renunciaremos. Porque seremos pobres de dinero, pero nunca de espíritu. La lucha seguirá cueste lo que cueste, porque siempre habrá hombres y mujeres libres dispuestos a darlo todo por sus ideas *. No hay bastantes cárceles en el mundo para encerrar a todos los escritores, libreros, editores y libre-pensadores que no se doblegan ante el pensamiento único. Las ideas no se detienen ante barrotes ni ante leyes mordaza. Porque la verdad es libre y siempre vence; y si nos aferramos a ella, y la defendemos contra viento y marea, venceremos con ella.
Criticar al sistema desde el sofá de casa, a través del ordenador, o en un bar con los amigos, es muy cómodo, pero totalmente inútil. Debemos combatir. Pero la lucha no es un hobby al que atender cuando mejor nos venga, o cuando no encontremos nada mejor que hacer. La lucha es una obligación, un deber para todo aquel que se atreva a decir que no ha sido absorbido por el sistema. O combates contra él, o ya eres parte de él.
Camaradas, luchemos; luchemos por un mañana mejor.
Es nuestro derecho.
Es nuestro deber.
Es nuestra elección.
¡Traidor quién ceda!

Presos políticos:
Sed muy cuidadosos con lo que ponéis en vuestras cartas, y por supuesto no incluyáis símbolos. Tratad de enviarles mensajes de ánimo y apoyo. Si queréis realizar ayudas económicas, escribidles y preguntadles a ellos mismos cómo hacerlas; o bien consultad con las agrupaciones cercanas a los mismos.
Ramón Bau y Carlos García Soler
Apdo. 14.010
08080 Barcelona

Juan Antonio Llopart (editor de libros)
Apdo. 44
08750 Molins de Rei - Barcelona
Gerd Honsik (escritor revisionista extraditado desde España)
Justizanstalt Wien-Josefstadt
Wickenburggasse 18-22
1082 Vienna, AUSTRIA
Silvia y Gerd Honsik, Unicaja, E-29639 Benalmadena, Málaga, Sucursal 0114.
Nº de Cuenta: 2103-0114-80-0010034075,
IBAN ES24210301148700-10021445, BIC UCGAES2M
Vicent Reynoaurd (exiliado)
M. Urbain Cairat
c.p. 1528
CH 1820 Montreux
SUIZA
Ernst Zündel,
JVA
Mannheim,
Herzogenrieder Str. 11,
D-68169,
Mannheim,
GERMANY
/ ALEMANIA
(se le puede escribir en alemán y en inglés)
Sylvia Stolz (abogada en Alemania de Ernst Zündel)
JVA
Oberer Fauler Pelz 1
D- 69117 Heidelberg
ALEMANIA
Siegfried Verbeke (escritor revisionista)
J.V.A. Heidelberg
Oberer Fauler Felz 1
D-69117 Heidelberg
GERMANY / ALEMANIA
(se le puede escribir en francés, belga y en inglés)

* N. del A.: Al hablar de lucha, en ningún caso nos referimos a una lucha armada o violenta; sino a una lucha política e ideológica, basada en el esfuerzo, la entrega y el sacrificio personal, y siempre guiada por un intachable código ético.

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